Hablemos sobre El Abogado del Lincoln


¡Hola! ¿Alguna vez te has preguntado por qué en la ficción, los tipos buenos, la gente que trabaja en el sistema de justicia (policías, abogados, fiscales de distrito...) suele ser tan atractiva? Pues, yo tengo una teoría. 

Yo creo que, más allá de la apariencia física de los personajes (aunque ciertamente eso ayuda mucho), es la promesa de heroísmo lo que nos atrae, y conforme vemos a esas personas debatirse entre lo justo, lo correcto y lo necesario para impartir justicia, ese atractivo aumenta. Y sí, también ponen gente "menos atractiva" en esos papeles, pero por cosas del destino siempre terminan siendo el que secretamente era malo, corrupto, etc. ¿Curioso, no?

Te estarás preguntando a qué viene todo esto, y es debido a la nueva adaptación que Netflix ha hecho sobre una serie de libros escrita por Michael Connelly (que es uno de mis autores favoritos), aunque debo confesar que también estuve pensando en cierto oficial de la ley que se las arregló para protagonizar una de mis novelas. ¿Tienen relación esos tópicos? Pues, sorprendentemente, sí. Pero antes de contarte cómo se vinculan, déjame contarte sobre mi fin de semana viendo esta adaptación a los libros de la serie Mickey Haller.
 

Con 10 episodios de una hora, Netflix nos guía por los eventos narrados en el segundo libro de la serie protagonizada por Mickey Haller, mejor conocido como El Abogado del Lincoln (por una costumbre suya de usar su auto como oficina). Este libro es El Veredicto (en inglés, The Brass Verdict).

Al principio, al igual que en el libro, nos enteramos que un abogado amigo de Mickey fallece y que él le hereda sus casos, incluyendo uno de alto perfil: el juicio por homicidio de Walter Elliot, que en la serie es el CEO de una compañía multimillonaria dedicada al desarrollo de videojuegos (en los libros Walter era productor de un estudio en Hollywood). 

La tensión, el suspenso, el humor característico de los libros de Michael Connelly, el drama, la acción... todos esos elementos que me hicieron disfrutar estas historias en papel se traducen maravillosamente a la pantalla, tanto que no podía despegarme de la pantalla salvo, ya sabes, para ir al baño, comer y, eventualmente, dormir. 

Y retomando el tópico inicial del mensaje... ¿esa foto del protagonista no dice Tipo Bueno (que está bueno) a gritos?

¿Disfruté la serie? Claro que sí. Hay detalles obviamente, partes de la historia de las que me gustaría haber visto más, pero entiendo que puedan jugar como gancho para asegurar una renovación de la serie. La adaptación en general fue muy buena (y me gustó más que ese primer intento con Matthew McConaughey en 2011).

¿Vería la segunda temporada, en caso de que decidan hacerla? Obviamente.

¿CÓMO SE RELACIONAN MICKEY  Y MATEO?
Pues a Mickey no le agradan los policías, pero termina trabajando con uno, quien resulta ser su medio hermano. Este policía, Harry Bosch, es famoso entre otras cosas por ser un gruñón (y algunos dirían que por su atractivo). Dejando fuera los chistes sobre su fetiche con uniformes, Flor se fija en Mateo quien, igual que Bosch, también es un gruñón muy sexy.

Nota al margen: ¿Viste al actor que hace de Mickey Haller? Pues se parece un poco a mi imagen mental del encantador de serpientes.

Comentarios

  1. He visto la serie completa, creo que tendré que ver el último capitulo nuevamente, no entendí como llego a la conclusión de que quien estaba detrás de todo era la Jueza que le entregó los casos

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    1. En mi opinión, la "pista" entra en juego cuando él recibe un llamado para ser jurado a la nueva oficina (que solamente saben que ahora es suya la jueza, su equipo y la gente con la que ha estado en contacto reciente). Esa correspondencia debería llegar a su casa, porque es algo personal, no laboral. Ahí, para mí, fue cuando empezó a armar su rompecabezas mental.

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